sábado, 3 de junio de 2017

Fábulas y cuentos de media noche #2: La gran pelota dorada


LA GRAN PELOTA DORADA


          Esta es la historia de Frank. 

     Es un escarabajo pelotero y su trabajo es sencillo, aunque un poco desagradable: Recolectar popó de otros animales, amasarla en forma de una pelota y llevarla rodando. Y, aunque pudiera sonar un poco desagradable para nuestra mente, a él le encanta hacerlo.

     Normalmente todos los escarabajos peloteros utilizan las esferas para depositar sus huevos y así dar a luz escarabajos bebés. Pero Frank es un escarabajo diferente. Su meta en la vida era formar la esfera mas grande jamas vista en la tierra. 

      Todo comenzó cuando el era pequeño: En la vida de un escarabajo pelotero la niñez no es algo muy grato, pues viven encerrados en sus pelotas de popó hasta alcanzar la edad adulta. Cuando el salió y conoció a su madre, se admiro demasiado, pues en el nido a su alrededor ella había creado un ambiente perfecto donde el pudo crecer adecuadamente y ser feliz. Frank, al preguntarle a su madre como había logrado todo eso, le respondió 

     - ¿Vez esa gran pelota dorada en el cielo? Todo fue gracias a ella y a esa en la que estabas tu dentro - Dijo orgullosa - lo que yo hice fue realmente poco, todo fue gracias a la inigualable gran pelota dorada.
      - ¿Inigualable? - preguntó Frank
    - Así es - confirmó su madre - Muchos escarabajos han querido hacer una pelota así de grande, incluso cuentan leyendas que uno lo logro y es esa que vez ahí, y que desde entonces nadie lo ha podido a hacer de nuevo.

      A partir de ese momento Frank decidió intentarlo. Esa pelota dorada se volvió su obsesión. Al poco tiempo de haber contado la historia su madre murió y él decidió comenzar esa tarea en su memoria con la determinación de no darse por vencido jamás

      Empezó con una pequeña bola que apenas le cabía en una pata. Suspiró sabiendo que la tarea seria muy difícil, pero estaba decidido a hacerlo mientras caminaba hacia una vaca que olió a la distancia. Cuando llegó encontró lo que buscaba: Una popó grande y fresca. Se froto las manos, agarro un muy buen trozo y comenzó a amasar mientras la vaca le veía curiosa.

      Recorrió un largo camino y conoció varios animales que cooperaron gustosos a su causa y le desearon suerte. Frank estaba muy contento. No tardó mucho tiempo en hacer una pelota del doble de su tamaño. Se sintió satisfecho pero sabia que no seria suficiente.

     Pasaba el tiempo y la pelota se hacia mas grande y, junto con esto empezaron los problemas, pues esta empezaba a secarse y se le caían pedazos que no podía volver a pegar y terminaban quedándose ahí, en el piso, formando parte de la tierra ya. Frank algo frustrado pero resignado no se dio por vencido y siguió su tarea sin importarle cuantas veces más tuviera que volver a recolectar popó fresca para reparar su pelota.

     Un día la esfera se quedó atorada con una piedra. A Frank le faltaban fuerzas para poder empujarla así que empezó a hacer ejercicio para poder ser mas fuerte. Cuando se sintió satisfecho intento moverla pero no pudo. Intentándolo de nuevo dió unos pasos atrás y corrió con todas sus fuerzas golpeando la pelota, que salió disparada rodando cuesta abajo, cayendo dentro de un río. Frank no podía creer lo que acababa de suceder. Todo su esfuerzo se acababa de esfumar. No quedó nada de la pelota. Frank, impotente, se soltó a llorar.

     Los animales escucharon su llanto y se reunieron. Después de debatir un buen tiempo llegaron a la solución del problema. Cada quien puso un poco de su parte para poder rehacer la pelota: Las vacas le llevaron un poco, los conejos mucho pero en cantidades pequeñas. Los borregos no le llevaron nada, pero le dieron un buen discurso que le motivó y reanimó. Los que más cooperaron fue la pareja de cerditos, que llevaron una cantidad enorme, tanto que, al final, cuando Frank termino de moldear la nueva pelota esta tenia el doble del tamaño que la que perdió. Le agradeció mucho a todos, en especial a los cerditos, quienes apenados aceptaron el agradecimiento gustosos.

     Y así Frank siguió su camino dejando rastros de la pelota por el suelo cada vez que esta se secaba. Esto era lo que más le frustraba. Pero él estaba decidido a seguir sin importar lo que pasara.

     La pelota se volvió cada vez más grande, tanto que los otros insectos que lo veían pasar lo miraban con asombro. La pelota era enorme y Frank muy fuerte, se sentía orgulloso y cada día que pasaba y veía crecer su pelota el se ponía muy feliz.

     Los días pasaron y la pelota crecía. Desgraciadamente el tiempo ya le afectaba a Frank, ya era mas viejo y débil. Cada vez le costaba mas trabajo mover su pelota... Se dio cuenta que quizás no lo lograría, pero no se dió por vencido y amasó y empujó hasta que murió y no pudo más.

     Al enterarse de su muerte los animales e insectos se reunieron para rendir homenaje, dedicándole cada uno unas palabras de agradecimiento siendo el caballo quien inició el discurso:

     -Amigos, estamos aquí reunidos para rendir homenaje a este pequeño gran amigo, Frank, el escarabajo. Quien decidido quiso formar una esfera tan grande como la dorada allá arriba - señaló con el hocico -. Desgraciadamente falleció antes de lograrlo, pero todos sabemos que su intento no fue en vano y que, ademas de darnos una gran lección de vida demostrándonos que la determinación puede lograr muchas cosas aunque seamos pequeñitos, yo en lo particular quiero agradecerle que, por donde él pasó y perdió pedazos de la pelota creció una muy buena cantidad de pasto que me ha alimentado desde entonces..."

     - Lo mismo le agradezco yo - intervino la vaca - por cada lugar donde pasó creció algo.
     - Zanahorias muy ricas - Dijeron los conejos.
     - Le dio otra textura a nuestro lodo -  Sonrieron los cerditos
     - Arboles que nos dan sombra - Dijeron los borregos
   - Ademas me dijeron los amigos peces que también crecieron lotos muy hermosos en el río - terminó el caballo.


       Y así, todos y cada uno de los animales le agradecieron a Frank por haber pasado por sus vidas pues, sin darse cuenta había ayudado a fertilizar la tierra por donde pasó. Y, el día de hoy, esa tierra es un bosque lleno de arboles, pasto, frutas y verduras que mantiene vivos y felices a quienes viven ahí, donde Frank es recordado por su pequeña gran hazaña a pesar de no haber logrado su sueño de formar otra gran pelota dorada.

FIN
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NOTA: La autoría de esta historia y todas las que se publican en este blog pertenecen al escritor "Amorosa" o "Antonio Orosa". Cualquier reproducción parcial o total de las obras aquí expuestas sin permiso del autor están completamente prohibidas por leyes y derechos de copyright,

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